Don Quijote ha soñado con Dulcinea, hija de Canaán, por Dominique Blumenstihl-Roth
Don Quijote ha soñado con Dulcinea por Dominique Blumenstihl-Roth © 1. ¿Un sueño ? No por cierto: la ha visto en la cueva de Montesinos y se le ha aparecido bajo los rasgos de la labradora que Sancho le había señalado en el capítulo 10-II: « Yo la conocí en que trae los mismos vestidos que traía cuando tú me la mostraste ». Era ella, pues, realismo garantizado por un hecho vivido y, por ende, incontestable, en el que se apoya la visión del Quijote. No puede tratarse de una alucinación: ella estaba allí, en la cueva, tal como estuvo a la salida del Toboso, con los mismos atavíos, el mismo rostro. Este viaje a las entrañas de la tierra no fue un episodio onírico, sino la inspección minuciosa de un espíritu que busca verse a sí mismo frente a lo absoluto. El relato quijotesco del descenso a la cueva responde a la inquietante —¡y sublime!— «identidad narrativa» de un locutor deslumbrante a quien se cree loco, y cuyo pensamiento no tolera cuestionamiento alguno. ¿Y por qué habría de d...